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Tres meses sin salir a hacer fotos es mucho tiempo, la expectación por ver lo que me iba encontrar se mezclaba con la calma que te provoca el haber dejado atrás un momento que ya quieres pasar.

El destino lo tenía claro, quería mar, azul, agua, sol, echaba de menos la sensación de los elementos. En cuanto me asomé al primer acantilado supe que el día sería especial, buen día de fotos.

Ya os ire compartiendo en siguientes entradas la variedad de turquesas y azules que fotografié en Mallorca.

Esta fotografía en concreto es del final de la jornada, la he elegido por la calma, claridad y transparencia que transmite, es como me siento en estos momentos, obviamente me regalé un baño después de la foto y di por inaugurado este nuevo periodo vital y profesional.